A través de la clase de Religión Católica podemos alcanzar una formación integral del alumno tanteen su dimensión personal como espiritual, proponiendo como modelo a Jesucristo, y con una actitud abierta, respetuosa y tolerante con toda religión o ideología.

La sociedad actual atraviesa cambios profundos en los diferentes ámbitos, sin duda, trastoca a la persona, la ética y los valores. Con frecuencia se habla de una crisis de valores, pero la realidad es que se está ante una crisis en la percepción d elos valores. La educación católica desde la etapa inicial se convierte, por su propia naturaleza, en una ventana a la esperanza, para que la persona salvaguarde su propia dignidad y supere la crisis en la percepción de los valores.

Es un instrumento que nos capacita para conocer muchos de los elementos culturales e históricos de España, Europa y gran parte del mundo.

El fin de la educación es proporcionar al alumnado una formación plena que les permita el desarrollo de todas las capacidades del ser humano, y que no se reducen a la razón, sino que abarcan también la capacidad afectiva, y la espiritual, abierta a la trascendencia, sin olvidar que la Fe es un saber razonable que debe entrar en diálogo con los otros saberes de la escuela.

La enseñanza religiosa ayuda a los alumnos/as a plantearse y encontrar respuestas a las preguntas sobre el sentido de la vida y sobre todas las cuestiones que afectan a la felicidad de la persona y le ayudan a conocerse y a interrogarse, potenciando la capacidad de reflexión y crítica.

Por ello, desde el comienzo de la escolaridad tomamos este camino de aprendizaje y convivencia donde a partir de las enseñanzas de Jesús de Nazaret tratamos de vivir y transmitir sus valores a la escuela y la sociedad en su conjunto.

Frase: " Hágase en mí según tu voluntad"